dissabte, 21 de març de 2009

Tivissa, fenòmens paranormals?

Autor: Carles Torné i Micola

Per tots els tivissans és conegut que Tivissa té fama per haver-hi hagut fenònems paranormals. Hi haurà gent que hi creurà i altra que no, no és la meva intenció afegir-me a aquest debat, sino explicar el primer fet que va desencadenar aquesta fama. En el llibre 'Víctimas del Misterio' de Lorenzo Fernández Bueno, que podeu trobar en Google Books s'escriu el següent:

'Al hablar de puertas a otras realidades pocos son por aquellas tierras los que no recuerdan la localidad de Tivissa, a 37 kilómetros de Tarragona y en el corazón de la Sierra de Llaberia. Cuando se penetra por sus sinuosas y estrechas callejuelas, da la impresión de haber pasado a una época anterior. El misterio se saborea en cada rincón, especialmente cuando cae la niebra y desde la carretera sólo es visible la torre de la Iglesia de Sant Jaume, en el punto más alto del pueblo.


Tivissa perdió el anonimato en el mes de agosto de 1968. Un desconocido Sebastián Mateu escribía en la sección Cartas al Director de la publicación Telespress una desconcertante misiva. En ella afirmaba que tan sólo unos días antes, su cuñado Juan había sido testigo de algo insólito. A las seis de la mañana se dirigía a un pequeño huerto que poseía a las afueras de la población, cuando observó una luz que surcaba el cielo y que aparentemente descendía próxima a donde se encontraba. Al acercarse -según narraba Mateu en la carta- pudo ver un artefacto similar a la mitad de una sandía, que permanecía flotando a un metro del suelo. Juan a la nave permanecían inmóviles dos seres de baja altura, vestidos con trajes muy claros y de apariencia similar a los pulpos. Poco más tarde montaron en el interior y no volvieron a salir.

Juan, nervioso y asustado, acudió a su hogar para narrar lo sucedido. Su hermano, tras escuchar el absurdo relato decidió acompañarle al lugar. El ovni ya se había marchado pero el terreno había quedado calcinado y sobre él era huella de aproximadamente 16 pasos de diámetro, que en cierto modo confirmaba la increíble experiencia. Este punto fue corroborado por el propio Mateu y una pareja de campistas austríacos que esos días veraneaban en el agreste paraje. A partir de esos momentos Tivissa empezó a ser diferente'.